Lo que la ciencia dice sobre la L-Carnitina

person holding pills

Día a día la publicidad nos bombardea con constantes anuncios sobre bebidas, barritas, suplementos o pastillas, que mágicamente harán desaparecer la grasa sobrante de nuestro cuerpo. ¿Quién no ha escuchado hablar del café verde, del carbón activo, la creatina, la L-carnitina…? En fin, una lista interminable que si empezara a nombrar todos y cada uno de ellos, no acabaría nunca.

En esta entrada del blog hablaremos en concreto sobre la L-carnitina, pero antes de eso vamos a hacer una pequeña introducción sobre el metabolismo celular y cómo se “queman” las grasas en nuestro cuerpo.

Nuestras células intercambian constantemente materia y energía con su entorno para proporcionar la energía necesaria y así poder mantener las estructuras celulares y actividades vitales. Todo este conjunto de intercambios y transformaciones catalizados por enzimas constituyen el metabolismo.

 Cuando hay un exceso de energía aportado por la dieta o por escasez de ejercicio el cuerpo almacenará grasas en unas células especializadas llamadas adipocitos. No obstante, cuando se ve incrementado el gasto energético o ante una dieta hipocalórica estos ácidos grasos almacenados se degradarán para obtener energía en forma de ATP. En primer lugar, un compuesto denominado acetil-CoA se unirá a los ácidos grasos para indicar que estos deben desplazarse hacia el interior de un orgánulo denominado mitocondria. Este orgánulo está formado por una membrana que es completamente impermeable a los ácidos grasos unidos a acetil-CoA, por lo que se requiere de un compuesto que sea capaz de transportarlos e introducirlos a la mitocondria. Una vez hayan entrado, se separan del transportador y sufren un proceso denominado β-oxidación, que es una secuencia cíclica de cuatro reacciones que degradan los ácidos grasos y producen la energía que las células necesitan.

Hand zeichnet chemische Strukturformel von Carnitin

En cuanto a la L-carnitina (3-hidroxi-4-trimetilaminobutirato) o levocarnitina, es una enzima que se sintetiza en nuestro cuerpo de forma natural, principalmente en el hígado, riñones y cerebro, a partir de dos aminoácidos esenciales, la lisina y la metionina.

¿Y por qué se le ha atribuido a este compuesto la propiedad de quemagrasas? Pues veréis, el motivo de esto es que la función principal de la carnitina es ayudar a que los ácidos grasos vayan a la mitocondria. Es decir, es el transportador mencionado anteriormente entre las grasas y los centros celulares de reconversión energética.

l-carnitine transports fat molecules into the mitochondria

A pesar de la gran variedad de suplementos y productos que podemos encontrar, numerosos estudios han demostrado que la toma de L-carnitina no favorecen la pérdida de grasa. Algunas investigaciones realizadas en ratas midieron los niveles de ácidos grasos y el peso de los animales tras someterlos a una dieta hipocalórica y se observó que no había una diferencia significativa entre aquellas ratas suplementadas y las que no. En este enlace podréis acceder a la explicación de uno de los estudios realizados: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/12378044

El hecho de que este suplemento no sea realmente útil puede ser debido a que la L-carnitina que produce tu organismo de forma natural es más que suficiente para asegurar el transporte adecuado de ácidos grasos a la mitocondria para que se realize la β-oxidación. Tan solo sería estrictamente necesario tomar un suplemento en personas que presenten una deficiencia en la síntesis endógena esta enzima, pero es algo muy poco habitual en la población.

Además, imaginaos una fábrica de quemar carbón con un único horno y que el carbón se transporta a la fábrica mediante un camión. Si en lugar de llevar un camión lleno de carbón a la fábrica llevamos 10, no podemos asegurar que se queme más carbón puesto que el horno tiene una capacidad limitada para quemar la cantidad de carbón de un único camión. Es decir, por mucho que llevemos más camiones cargados, el horno no podrá quemar más. Esto sería una equivalencia de lo que ocurre en la célula: la mitocondria sería la fábrica, el carbón las grasas y el camión la carnitina. Ese extra de carnitina será eliminado de tu organismo puesto que no lo necesita. Nuestro organismo tan solo va a quemar las grasas para producir la energía que necesita para mantener sus funciones vitales, en base a nuestro metabolismo energético y el ejercicio que hacemos a diario.

A pesar de todo esto, se ha observado que esta molécula sí que puede resultar interesante al a hora de recuperarse tras la fatiga muscular en el deporte, puesto que se ha visto que es capaz de atenuar los efectos secundarios producidos tras ejercicios de alta intensidad, disminuyendo la hipoxia producida por el ejercicio y disminuyendo el daño muscular.

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Hay que dejar claro, que la L-carnitina no es un quemador de grasas, sino un transportador que facilita que esas grasas sean utilizadas correctamente como fuente energética. Sin la L-carnitina los depósitos grasos no pueden oxidarse y, como consecuencia de ello, quedan almacenados en el torrente sanguíneo y en las células de nuestro organismo. Por lo tanto, antes de suplementarse, sería más recomendable adquirir una dieta y estilos de vida saludable, ya que a la larga estos hábitos son los que nos proporcionarán bienestar tanto físico como mental.

Carme Ibáñez Rodríguez

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